Cuando un compañero costarricense compra un ETF que replica el MSCI Europe o el Euro Stoxx 50, está haciendo dos cosas al mismo tiempo: está comprando acciones de empresas europeas y está asumiendo exposición a monedas europeas — principalmente el euro, pero también la libra esterlina, el franco suizo, la corona sueca, y otras.
El retorno final en dólares no depende solo de cómo les fue a esas empresas. Depende también de cómo se movió el tipo de cambio entre esas monedas y el dólar. Eso es el riesgo cambiario, y vale la pena entenderlo antes de decidir qué hacer con él.
El mecanismo básico
Supongamos que un ETF de acciones europeas sube 10% en términos del euro. Pero durante el mismo período, el euro se deprecia 10% frente al dólar. El resultado para un inversor que mantiene su portafolio en dólares: un retorno aproximadamente plano — la ganancia bursátil fue cancelada por la pérdida cambiaria.
El mismo mecanismo funciona en sentido contrario. Si el euro se aprecia 5% frente al dólar mientras las acciones europeas suben 10%, el inversor en dólares recibe aproximadamente 15% de retorno — la ganancia bursátil amplificada por el movimiento cambiario favorable.
El riesgo cambiario no es intrínsecamente malo ni bueno. Es un factor adicional de volatilidad que puede amplificar o reducir el retorno dependiendo de la dirección del movimiento.
El caso particular del inversor en dólares
Para el compañero que mantiene sus inversiones en dólares — la situación de un usuario de Indexa — la pregunta es cómo afecta el euro/dólar a las acciones europeas denominadas en euros.
La relación no es mecánica ni simple. Las grandes empresas europeas que componen el Euro Stoxx 50 o el MSCI Europe son en su mayoría multinacionales que generan ingresos en múltiples monedas. Airbus vende aviones en dólares. Nestlé vende productos en más de 180 países. LVMH vende en Asia, América, y Europa. Un euro más débil puede ser favorable para estas empresas porque hace más competitivas sus exportaciones y encarece en euros los ingresos que reciben en otras monedas.
Esto significa que el tipo de cambio EUR/USD no se traslada de forma perfecta ni simétrica al retorno en dólares de los índices europeos. En parte, la exposición cambiaria del índice se "cancela" internamente porque las empresas que lo componen ya operan globalmente.
Cobertura cambiaria: ¿sí o no?
Los ETF de renta variable internacional existen en dos versiones: con cobertura cambiaria (hedged) y sin ella (unhedged). Un ETF cubierto elimina la exposición al tipo de cambio mediante contratos a plazo: lo que el inversor recibe es esencialmente el retorno de las acciones en moneda local, sin el componente cambiario.
¿Conviene usar la versión cubierta para acciones europeas?
El consenso de la literatura de inversión de largo plazo — incluyendo posiciones de Vanguard y el análisis de Bogleheads — es que para acciones (no para bonos), la cobertura cambiaria generalmente no vale la pena en horizontes largos por dos razones:
El costo es real. La cobertura se implementa mediante contratos forward que tienen un costo determinado por el diferencial de tasas de interés entre las dos monedas. Ese costo se descuenta del retorno del ETF. Cuando las tasas en EE. UU. son más altas que en Europa — como fue el caso en 2023–2024 — cubrir euros en dólares tiene un costo apreciable que erosiona el retorno.
El beneficio es incierto. Los movimientos cambiarios de largo plazo son difíciles de predecir. En períodos de décadas, los estudios muestran que las fluctuaciones cambiarias tienden a reducirse en importancia relativa comparadas con los retornos de los activos subyacentes. La volatilidad adicional que introduce el tipo de cambio es real en el corto plazo pero se diluye en el largo.
Para bonos, la lógica es distinta: los retornos de renta fija son más bajos, lo que hace que el impacto relativo de las fluctuaciones cambiarias sea proporcionalmente mayor. Ahí sí suele recomendarse cobertura.
Lo que esto implica para el compañero de Indexa
Al invertir en acciones europeas desde Indexa — una cuenta en dólares — el compañero asume exposición a las monedas europeas de forma automática si elige ETF sin cobertura, que son los más comunes y de menor costo.
Esa exposición tiene características que conviene tener presentes:
- En el corto plazo (meses, hasta dos o tres años), los movimientos EUR/USD pueden dominar el retorno y generar resultados que parecen "inexplicables" si solo se mira el comportamiento de las bolsas europeas.
- En el largo plazo, el impacto relativo del tipo de cambio tiende a reducirse y el retorno del portafolio se aproxima más al retorno de los activos subyacentes.
- El riesgo cambiario de las acciones europeas es diferente al riesgo cambiario del CRC/USD que afecta los ingresos cotidianos del compañero — son monedas distintas, con dinámicas distintas.
Como siempre, la decisión de qué ETF usar — con o sin cobertura, de qué mercado, en qué proporción — es del compañero. Indexa opera bajo un modelo de ejecución únicamente y no recomienda estrategias de inversión.
Este artículo es informativo. No constituye asesoría de inversión.