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¿Qué es ESG y por qué tantas inversiones "verdes" no lo son?

Si alguna vez has visto fondos de inversión etiquetados como sostenibles o verdes y te has preguntado si eso significa algo real, la respuesta corta: a veces sí, a veces no.

¿Qué es ESG y por qué tantas inversiones "verdes" no lo son?
Foto de Fotógrafo en Unsplash

Si alguna vez has visto fondos de inversión etiquetados como "sostenibles", "responsables" o "verdes" y te has preguntado si eso significa algo real, esta pregunta es válida. La respuesta corta: a veces sí, a veces no, y la diferencia importa.

¿Qué significa ESG?

ESG son las siglas en inglés de tres criterios que se usan para evaluar empresas más allá de sus resultados financieros:

  • Environmental (Medioambiental): emisiones de carbono, uso del agua, gestión de residuos, impacto climático.
  • Social: condiciones laborales, relación con comunidades, diversidad, cadena de suministro.
  • Governance (Gobernanza): transparencia de la dirección, estructura del consejo directivo, prácticas anticorrupción.

La idea es simple: una empresa que contamina, explota trabajadores o tiene una junta directiva opaca carga con riesgos reales que no siempre se reflejan en su precio de hoy, pero que eventualmente impactan su desempeño a largo plazo.

Los fondos ESG —incluyendo muchos ETF cotizados en bolsa— intentan construir carteras que excluyan o subponderen empresas con malas calificaciones en estos criterios. En teoría, el inversor obtiene exposición a mercados globales y evita las empresas con las prácticas más cuestionables.

El problema de las calificaciones

Aquí empieza la complicación. No existe un estándar global único para medir ESG.

MSCI, Sustainalytics, FTSE Russell, Bloomberg, S&P: cada proveedor de datos usa su propia metodología, sus propios pesos y sus propias definiciones. El resultado es que la misma empresa puede recibir calificaciones radicalmente distintas dependiendo de quién la evalúa. Una investigación del MIT Aggregate Confusion Project ha documentado esta divergencia sistemáticamente: la correlación promedio entre las calificaciones de distintos proveedores ESG es de apenas 0.54, comparada con 0.92 entre agencias de calificación crediticia.1

Un dato que ilustra la magnitud del fenómeno: a 2025 se estima que más de $41 billones (trillions en inglés) están invertidos en fondos con alguna etiqueta ESG.2

Un ejemplo documentado: Tesla fue retirada del índice S&P 500 ESG en 2022 mientras Exxon Mobil permanecía en él, generando una controversia pública sobre la coherencia de las metodologías.3 Ambas decisiones eran defendibles según los criterios de quien las tomó — lo cual ilustra exactamente el problema.

Un estudio académico publicado en ScienceDirect en 2025, que analizó las empresas del STOXX Europe 600 entre 2015 y 2023, encontró algo preocupante: las calificaciones ESG reflejan principalmente cómo una empresa comunica sus esfuerzos ambientales, no su impacto ambiental real. Y más llamativo aún: las empresas grandes con calificaciones ESG altas concentraban más casos de greenwashing, no menos.4

¿Qué es el greenwashing?

Greenwashing es cuando una empresa —o un fondo— presenta sus prácticas como más sostenibles de lo que realmente son.5 Puede ocurrir de varias formas:

  • Destacar iniciativas pequeñas mientras se ignoran impactos mayores.
  • Usar terminología vaga ("comprometidos con el planeta") sin métricas verificables.
  • Obtener buenas calificaciones de proveedores con metodologías permisivas.

No es siempre intencional. A veces es consecuencia directa del vacío regulatorio: cuando no hay estándar obligatorio, cada empresa comunica lo que quiere comunicar, y cada calificador evalúa como puede.

La señal del mercado en 2025

El debate no es teórico. En el cuarto trimestre de 2025, los fondos ESG en Estados Unidos registraron salidas netas de aproximadamente 27.000 millones de dólares, según datos de Morningstar.6 Las razones combinan varios factores: rendimiento por debajo del índice en algunos periodos, un clima político adverso en EE. UU. donde varios estados aprobaron leyes limitando inversiones ESG, y erosión de confianza tras casos de greenwashing documentados.

En Europa, en cambio, la tendencia fue positiva ese mismo trimestre: entraron cerca de 8.600 millones de dólares netos.6 La diferencia no es aleatoria: la Unión Europea ha avanzado más en regulación de divulgaciones ESG que EE. UU., lo que da más base de comparación a los inversores europeos.

¿Significa esto que la inversión sostenible es un fraude?

No necesariamente. Significa que la etiqueta "ESG" por sí sola no garantiza nada.

Lo que sí parece razonable afirmar, con base en la evidencia disponible, es que:

  1. Los fondos que aplican exclusiones claras y verificables (armas, tabaco, carbón térmico, violaciones del Pacto Global de la ONU) son más transparentes que los que usan calificaciones compuestas genéricas.
  2. Los ETF pasivos que siguen índices ESG de grandes proveedores como MSCI o FTSE con criterios publicados son más auditables que fondos activos sin metodología pública.
  3. El costo importa: un ETF ESG de bajo costo puede tener más impacto real sobre el retorno a largo plazo que la diferencia entre un fondo ESG y uno convencional.

¿Qué viene después?

La regulación avanza, aunque lentamente. La UE aprobó el Reglamento (UE) 2023/2631 sobre calificaciones ESG, aplicable desde 2025, que exige a los proveedores divulgar sus metodologías y someterse a supervisión de la ESMA.7 EE. UU. está en un proceso más contradictorio. En mercados emergentes como Costa Rica, no existe aún regulación específica sobre etiquetado ESG de productos financieros.

En el próximo artículo de esta serie vamos a bajar de la teoría a lo práctico: qué ETF con criterios ESG o sostenibles existen hoy en mercados como NYSE y NASDAQ, qué implica comprarlos desde Costa Rica, y qué preguntas razonables hacerse antes de hacerlo.


Este artículo es informativo. No constituye asesoría de inversión. Las decisiones de inversión son responsabilidad de cada persona.


  1. Fuente: Berg, F., Kölbel, J., y Rigobon, R. (2022). "Aggregate Confusion: The Divergence of ESG Ratings". Review of Finance, 26(6), 1315–1344. MIT Aggregate Confusion Project. Disponible en: https://doi.org/10.1093/rof/rfac033 

  2. Fuente: IICSR, "The Greenwashing Crisis in ESG Ratings" (febrero 2026). Disponible en: https://www.iicsr.com/post/the-greenwashing-crisis-in-esg-ratings 

  3. Fuente: S&P Global, comunicado sobre la revisión del S&P 500 ESG Index (mayo 2022), citado ampliamente. Una descripción accesible en: https://www.ft.com/content/adecd44e-85e5-4f4a-b39f-4bc5de43b570 

  4. Fuente: "What you see is not what you get: ESG scores and greenwashing risk", publicado en ScienceDirect (enero 2025). Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1544612324017392 

  5. Fuente: ESMA (European Securities and Markets Authority), "Greenwashing in the financial sector" (mayo 2024). Disponible en: https://www.esma.europa.eu/sites/default/files/2024-05/ESMA36-287652198-2498_Final_Report_on_Greenwashing.pdf 

  6. Fuente: Morningstar Global Sustainable Fund Flows, citado por The Motley Fool (abril 2026). Disponible en: https://www.fool.com/investing/stock-market/types-of-stocks/esg-investing/esg-etfs/ 

  7. Fuente: Reglamento (UE) 2023/2859 del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a las calificaciones ESG (noviembre 2023). Disponible en: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32024R2853