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¿Qué es ESG y por qué tantas inversiones "verdes" no lo son?

Si alguna vez has visto fondos de inversión etiquetados como sostenibles o verdes y te has preguntado si eso significa algo real, la respuesta corta: a veces sí, a veces no.

¿Qué es ESG y por qué tantas inversiones "verdes" no lo son?

Si alguna vez viste fondos de inversión etiquetados como "sostenibles", "responsables" o "verdes" y te preguntaste si eso significa algo real, la pregunta es válida. La respuesta corta: a veces sí, a veces no, y la diferencia importa.

¿Qué significa ESG?

ESG son las siglas en inglés de tres criterios que se usan para evaluar a las empresas más allá de sus números financieros:

  • Ambiental (Environmental): emisiones de carbono, uso del agua, manejo de residuos, impacto climático.
  • Social: condiciones laborales, relación con las comunidades, diversidad, cadena de suministro.
  • Gobernanza (Governance): transparencia de la dirección, estructura de la junta, prácticas anticorrupción.

La idea es simple: una empresa que contamina, explota trabajadores o tiene una junta opaca carga riesgos reales que no siempre se ven reflejados en su precio de hoy, pero que pueden golpear su desempeño más adelante.

Los fondos ESG —muchos de ellos ETF que cotizan en bolsa— intentan armar carteras que excluyan o bajen el peso de las empresas peor calificadas en estos criterios. En teoría, el inversor obtiene exposición a los mercados globales y, a la vez, evita a las empresas con las prácticas más cuestionables.

El problema de las calificaciones

Acá empieza la complicación: no existe un estándar global único para medir ESG.

MSCI, Sustainalytics, FTSE Russell, Bloomberg, S&P: cada proveedor de datos usa su propia metodología, sus propios pesos y sus propias definiciones. El resultado es que una misma empresa puede recibir calificaciones muy distintas según quién la evalúe. El MIT Aggregate Confusion Project documentó esa divergencia: la correlación promedio entre las calificaciones de distintos proveedores ESG es de apenas 0,54, frente a 0,92 entre las agencias de calificación crediticia.1

Para dimensionar el fenómeno: se estima que decenas de billones de dólares están invertidos en fondos con alguna etiqueta ESG.2

Un ejemplo concreto: en 2022, Tesla salió del índice S&P 500 ESG mientras Exxon Mobil seguía dentro, lo que generó una controversia pública sobre la coherencia de las metodologías.3 Las dos decisiones eran defendibles según los criterios de quien las tomó, y eso ilustra justamente el problema.

Un estudio académico de 2025, que analizó las empresas del STOXX Europe 600 entre 2015 y 2023, encontró algo incómodo: las calificaciones ESG reflejan sobre todo cómo una empresa comunica sus esfuerzos ambientales, no su impacto ambiental real. Y más llamativo aún: las empresas grandes con calificaciones ESG altas concentraban más casos de greenwashing, no menos.4

¿Qué es el greenwashing?

Greenwashing es cuando una empresa —o un fondo— presenta sus prácticas como más sostenibles de lo que en realidad son.5 Puede pasar de varias formas:

  • destacar iniciativas pequeñas mientras se ignoran impactos mayores;
  • usar lenguaje vago ("comprometidos con el planeta") sin métricas verificables;
  • conseguir buenas calificaciones de proveedores con metodologías permisivas.

No siempre es intencional. A veces es consecuencia directa del vacío regulatorio: cuando no hay un estándar obligatorio, cada empresa comunica lo que quiere y cada calificador evalúa como puede.

La señal del mercado en 2025

El debate no es teórico. En el cuarto trimestre de 2025, los fondos ESG en Estados Unidos registraron salidas netas por unos $27.000 millones, según datos de Morningstar.6 Las razones se combinan: rendimiento por debajo del índice en algunos períodos, un clima político adverso en EE.UU. —donde varios estados aprobaron leyes que limitan las inversiones ESG— y la erosión de confianza tras los casos de greenwashing.

En Europa, en cambio, ese mismo trimestre la tendencia fue al revés: entraron cerca de $8.600 millones netos.6 La diferencia no es casual: la Unión Europea ha avanzado más que EE.UU. en la regulación de las divulgaciones ESG, lo que les da a los inversores europeos más base de comparación.

¿Significa esto que la inversión sostenible es un fraude?

No necesariamente. Significa que la etiqueta "ESG", por sí sola, no garantiza nada.

Lo que sí parece razonable decir, con la evidencia disponible, es esto:

  1. Los fondos que aplican exclusiones claras y verificables (armas, tabaco, carbón térmico, violaciones del Pacto Global de la ONU) tienden a ser más transparentes que los que usan calificaciones compuestas genéricas.
  2. Los ETF pasivos que siguen índices ESG de grandes proveedores con criterios publicados son más auditables que los fondos activos sin metodología pública.
  3. El costo pesa: en el rendimiento de largo plazo, la diferencia de comisiones puede importar más que la etiqueta misma.

Nada de esto te dice qué comprar. Te da con qué mirar una etiqueta ESG con ojo crítico, que es distinto.

¿Qué viene después?

La regulación avanza, aunque despacio. La Unión Europea aprobó el Reglamento (UE) 2024/3005 sobre las actividades de calificación ESG, que exige a los proveedores autorizarse y someterse a la supervisión de la ESMA; empieza a aplicarse el 2 de julio de 2026.7 En Estados Unidos el proceso es más contradictorio. Y en mercados como Costa Rica todavía no hay una regulación específica sobre el etiquetado ESG de los productos financieros.

En el próximo artículo de esta serie bajamos de la teoría a lo práctico: qué ETF con criterios ESG o sostenibles existen hoy en mercados como la NYSE y el NASDAQ, qué implica comprarlos desde Costa Rica y qué preguntas razonables conviene hacerse antes.


Esto no es asesoría financiera. Indexa opera bajo un modelo de ejecución únicamente.


Fuentes


  1. Berg, F., Kölbel, J. y Rigobon, R. (2022). "Aggregate Confusion: The Divergence of ESG Ratings". Review of Finance, 26(6), 1315–1344. MIT Aggregate Confusion Project. https://doi.org/10.1093/rof/rfac033 
  2. IICSR. The Greenwashing Crisis in ESG Ratings (febrero de 2026). Cifra presentada como estimación del volumen global de fondos con etiqueta ESG. https://www.iicsr.com/post/the-greenwashing-crisis-in-esg-ratings 
  3. S&P Global, comunicado sobre la revisión del S&P 500 ESG Index (mayo de 2022). Una descripción accesible en Financial Times: https://www.ft.com/content/adecd44e-85e5-4f4a-b39f-4bc5de43b570 
  4. "What you see is not what you get: ESG scores and greenwashing risk" (enero de 2025), Finance Research Letters, vía ScienceDirect. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1544612324017392 
  5. ESMA (European Securities and Markets Authority). Greenwashing in the financial sector (mayo de 2024). https://www.esma.europa.eu/sites/default/files/2024-05/ESMA36-287652198-2498_Final_Report_on_Greenwashing.pdf 
  6. Morningstar, Global Sustainable Fund Flows (cuarto trimestre de 2025), citado por The Motley Fool (abril de 2026). https://www.fool.com/investing/stock-market/types-of-stocks/esg-investing/esg-etfs/ 
  7. Reglamento (UE) 2024/3005 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre la transparencia y la integridad de las actividades de calificación ESG. Publicado en noviembre de 2024; aplicable a partir del 2 de julio de 2026, con supervisión de la ESMA. https://eur-lex.europa.eu/