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ESG en profundidad — ¿cómo se construye un índice sostenible?

Cómo se convierte una calificación ESG en un índice invertible. Metodologías de exclusión, ponderación, y las diferencias reales entre los principales índices sostenibles del mercado.

ESG en profundidad — ¿cómo se construye un índice sostenible?
Foto de Fotógrafo en Unsplash

El post 16 introdujo el concepto de ESG. Este lo profundiza desde un ángulo técnico: cómo se convierte una calificación ESG en un índice invertible, qué decisiones metodológicas están detrás, y por qué dos índices que se llaman "sostenibles" pueden tener composiciones muy distintas.

El punto de partida: las calificaciones ESG

Antes de construir un índice ESG, hace falta medir el desempeño ESG de cada empresa. MSCI — el proveedor de índices más utilizado para estrategias ESG — asigna calificaciones ESG a miles de empresas en una escala de AAA a CCC, usando fuentes públicas de información: reportes anuales, divulgaciones regulatorias, bases de datos de controversias, y otros datos disponibles públicamente.1

Estas calificaciones no miden si una empresa es "buena" en términos absolutos. Miden la exposición de la empresa a riesgos ambientales, sociales, y de gobernanza materiales para su industria, y qué tan bien gestiona esos riesgos en comparación con sus pares del mismo sector. Una empresa petrolera puede tener una calificación ESG alta si gestiona sus riesgos ambientales mejor que otras empresas petroleras — aunque su negocio central siga siendo la extracción de hidrocarburos.

Esa distinción es fundamental para entender qué mide — y qué no mide — un índice ESG.

Los cuatro enfoques metodológicos principales

MSCI ofrece varios tipos de índices ESG, cada uno con un nivel distinto de restricción y una filosofía diferente:2

1. Índices con exclusiones (screened). El enfoque más simple: se parte del índice base (por ejemplo, el MSCI World) y se eliminan empresas involucradas en actividades específicas — tabaco, armas controversiales, extracción de combustibles fósiles, carbón térmico. Lo que queda es el universo original, menos esas industrias. La cobertura de mercado sigue siendo muy alta — cercana al 100% del universo base.

2. Índices de mejor-en-clase (best-in-class / ESG Leaders). Se selecciona el 50% de empresas con mejor calificación ESG dentro de cada sector. El objetivo es mantener la ponderación sectorial del índice original: si el S&P 500 tiene 32% en tecnología, el índice ESG resultante también tiene aproximadamente 32% en tecnología — pero solo las empresas tecnológicas con mejor perfil ESG.2 Esto evita que el índice sea una apuesta sectorial implícita.

3. Índices con tilt (ESG Universal). En lugar de excluir o seleccionar, este enfoque ajusta el peso de cada empresa según su calificación ESG: las empresas mejor calificadas reciben más peso del que tendrían por capitalización de mercado, y viceversa. No se elimina ninguna empresa, pero las mejor clasificadas pesan más.

4. Índices SRI (Socially Responsible Investment). El enfoque más restrictivo: selecciona el 25% mejor dentro de cada sector, combinando exclusiones y selección por calificación. Produce el portafolio más concentrado y con el perfil ESG más alto — pero también el más alejado del índice de mercado estándar.2

La tensión entre pureza y diversificación

Estos cuatro enfoques reflejan una tensión genuina: cuanto más alto el estándar ESG, más concentrado y diferente del mercado es el índice resultante.

Un índice con exclusiones simples sigue pareciendo mucho al S&P 500 — tiene prácticamente las mismas 490 empresas en lugar de 500. Un índice SRI que selecciona solo el 25% mejor de cada sector puede parecerse mucho menos al mercado, con implicaciones para el tracking error (la diferencia entre el retorno del índice ESG y el retorno del índice base).

Para el inversor, esto significa que al comprar un ETF "ESG" o "sostenible" es necesario leer la metodología para entender qué tipo de enfoque usa. Dos ETF que se comercializan como "ESG" pueden tener composiciones radicalmente distintas.

Las limitaciones que conviene conocer

Los datos tienen límites. Las calificaciones ESG se basan en información que las empresas divulgan voluntariamente, más fuentes públicas de controversias. Empresas que no reportan ESG con detalle obtienen calificaciones más bajas por defecto, no necesariamente porque tengan peores prácticas.

La materialidad varía por sector. MSCI define qué factores ESG son "materiales" de forma distinta para cada industria. Los criterios para una empresa minera son distintos a los de una empresa de software. Esto hace que las comparaciones entre sectores sean complejas.

Las calificaciones no son universales. Distintos proveedores de calificaciones ESG — MSCI, Sustainalytics, S&P Global ESG Scores — pueden asignar calificaciones muy distintas a la misma empresa. Estudios académicos han documentado correlaciones bajas entre las calificaciones de distintos proveedores para las mismas empresas.3

Ninguna de estas limitaciones invalida el enfoque ESG como herramienta. Pero sí justifica tratar las calificaciones como una aproximación imperfecta, no como una medida objetiva y universal del impacto real de una empresa.

¿Qué significa esto para el compañero de Indexa?

Indexa facilita acceso a ETF que pueden incluir tanto índices estándar como índices ESG, dependiendo de los instrumentos disponibles en los mercados que conecta. La decisión de usar índices ESG o estándar — y qué tipo de metodología ESG — es siempre del compañero. Indexa opera bajo un modelo de ejecución únicamente.


Este artículo es informativo. No constituye asesoría de inversión.


  1. Fuente: MSCI, metodología de calificaciones ESG — escala AAA–CCC, fuentes de datos, enfoque de materialidad por industria. Disponible en: https://www.msci.com/our-solutions/esg-investing/esg-ratings 

  2. Fuente: MSCI, "Understanding MSCI ESG Indexes" — descripción de los cuatro enfoques metodológicos: Screened, ESG Leaders (50% best-in-class), ESG Universal (tilt), y SRI (25% best-in-class); impacto en cobertura de mercado y tracking error. Disponible en: https://www.msci.com/documents/10199/acc861b2-1864-6896-02a9-6a7d08088383 

  3. Fuente: Berg, F., Kölbel, J.F. y Rigobon, R. (2022). "Aggregate Confusion: The Divergence of ESG Ratings". Review of Finance, 26(6), 1315–1344 — documentación de baja correlación entre calificaciones ESG de distintos proveedores para las mismas empresas. Disponible en: https://doi.org/10.1093/rof/rfac033